Aunque todavía​ tengo mucho que aprender sobre cómo afrontar proyectos personales, hoy me gustaría desarrollar la parte, quizás, más importante de los proyectos: el cerrarlos y darlos por finalizados.

Durante bastante tiempo (quizá demasiado), si un proyecto personal me sobrepasaba, solía tomar dos acciones: o ponerlo en pausa o bien cerrarlo lo antes posible.

Esto ha hecho que terminara abriendo muchos proyectos, y dejándolos en pausa, pero sin cerrar, cuándo la cosa se ponía difícil.

Y es que, hablando con un buen amigo sobre proyectos personales, me comentaba que en su campo (la escritura, aunque se puede aplicar a todos) los proyectos son como embudos.

Es decir, al principio es muy fácil trabajar con ellos: el proyecto está abierto, hay posibilidad de cambios, modificaciones, tenemos pocas limitaciones… El problema viene cuando él proyecto está más encaminado y se comienza a cerrarse: ahí es dónde realmente radica la ‘miga’ del proyecto, porque las dificultades que presente puede hacer que los abandonemos o los pongamos en pausa.

El ver de esta forma tan gráfica él avance de un proyecto, me hizo darme cuenta de la cantidad de proyectos que tengo en la fase ‘estrecha’ del embudo, puestos en pausa cuando la cosa se complica.

Por lo tanto, lo más interesante y también lo más difícil es la parte final: acabar, finalizar un proyecto personal. Una visión que le agradezco enormemente y que va a hacer que a partir de ahora vea los proyectos de otra manera y le eche un poco más de tiempo, constancia y valor para que no se queden sin terminar y vayan saliendo adelante.

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A la hora de afrontar proyectos personales, me gusta el blog LuchaCreativa dónde se desarrolla, bajo la experiencia del autor, Luca Paltrinieri y a través de claros ejemplos, cómo afrontar estos ‘side projects’ cómo él los llama en su web.

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